El sauce que llora junto al río

Posted by | Noviembre 21, 2014 | Uncategorized | No Comments
BnUI0gWIIAAwRvG

por Francisco Campos-López

El Sauce en nuestra idiosincracia, es la postal del árbol junto al río, y a veces tiene el rótulo de ̈Sauce Llorón ̈. La semiótica nos lleva para esos lados. Y existe una localidad en el Chile Real y rural, llamada Los Sauces, que derrama lágrimas exactamente junto a un río. Esa localidad está muy cerca del punto de confluencia de dos maravillosos ríos que (aún) fluyen libres; el Ñuble y el río Los Sauces, en la comuna de San Fabían de Alico en la Región del Bío-Bío. Su confluencia logra notoriedad nacional, ya que, representa el punto álgido del Embalse Punilla, proyecto que data desde hace más de 90 años como promesa de solución para el riego en la provincia de Ñuble, y en el año 2004 entró formalmente a los sistemas de evaluación ambiental de aquel entonces, como un Embalse Multipropósito, es decir, que no sólo aprovisiona agua, sino que además genera energía eléctrica (94mw) para balancear su alto costo como obra de ingeniería.

La comunidad de los Sauces, no quiere un embalse. Lisa y llanamente es una comunidad con un grado avanzado de enfermedad, de esas que corroen el alma poco a poco, que están siempre encima tuyo como un fantasma; en este caso, el del Punilla.

Según los catastros del MOP y de sus consultoras, hay unas 50 familias justo en la línea de inundación de este colosal lago de 1700 hectáreas, que represará el Río Ñuble con un muro de 136,5 metros de alto, en la mismísima cuenca del Río. Al ser un proyecto bendito por el Poder Ejecutivo, y de prioridad nacional, nos encontramos con toda la clase política y los servicios del país en perfecto alineamiento con el Punilla.

Basta recordar la última Cuenta Pública del 21 de Mayo, cuando la Presidenta Michelle Bachelet lo menciona en su apartado de Agricultura, en la sección de ̈Pequeños Embalses ̈, para que en la transmisión en vivo, justo el Director de cámaras pinchara a Loreto Carvajal, diputado PPD por el Distrito 42, que sonriente aplaudía esta magna obra anunciada por su Presidenta.

Para la gente de Los Sauces no es novedad escuchar el Punilla en las Cuentas Públicas de cada año, ya va casi un siglo con esta amenaza. ¿Pero por qué amenaza? La necesidad de riego en la Provincia de Ñuble está delicada, pero no a niveles que nos dicen. La problemática responde más que nada a un cambio de monocultivos en la zona (principalmente avena, trigo, maíz, zanahoria y remolacha) y diversificar la producción con berries -dada la alta demanda internacional- y posicionar a San Carlos como lo que fue hace años atrás: La zona arrocera de Chile, cultivos que justamente requieren mucha agua.

El aporte del Punilla al Sistema Inter Conectado (SIC) será de ̈sólo ̈ 94 megawatts, más que nada para asegurar el riego a los regantes y poder financiar la inversión. Evidentemente, un proyecto de esta envergadura arrastra una serie de impactos, los cuales podemos cuantificar en ecológicos serios, ya que, la zona se encuentra dentro de un área de élite a nivel mundial, nombrada (con lobby del mismo Estado) el 2011 como Reserva del Hombre y la Biósfera según UNESCO y parte del Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna El Laja.

Un patrimonio natural y humano en peligro de extinción

ONG ́s como CODEFF han alertado a las autoridades en su momento ante esta serie de impactos, y aún peor, un directo golpe a una de las últimas poblaciones de huemul al norte de la Patagonia. Para ellos el MOP encargó a un panel de expertos mundiales y nacionales, además de los servicios como CONAF,SEA, entre otros, realizar el ̈Taller del Huemul ̈ que tenía como objetivo generar las mitigaciones para la especie y lograr conectividad. El Taller básicamente genera como resultado un perímetro que rodea al Embalse, destinado a ser Reserva Nacional y una serie de Zonas (numeradas de la 1 a la 5) las cuales restringen las actividades que han estado generación tras generación en el área en total armonía con los habitantes de Los Sauces y alrededores. Y además sepulta la mínima esperanza que los habitantes de Los Sauces tenían de poder moverse unos kilómetros más arriba y continuar con su vida lo más cercana a como ha sido siempre.

Pero no crea que la comunidad de Los Sauces está en malas condiciones, porque claramente no lo está. Estamos hablando de un tesoro humano vivo, de la cultura arriera de chivos única en el país que pasa las poéticas veranadas en la cordillera de Los Andes buscando los mejores cajones para sus ̈chivas ̈ como ellos llaman y pasando de noviembre a abril en distintos puntos de las zonas de Los Andes, en los límites con Argentina. Durante el invierno, ellos viven de una rica agricultura orgánica de subsistencia que les brinca productos de primera calidad con semillas que ellos mismos mantienen.

Abunda la tortilla al rescoldo, la churrasca, el pan amasado, los asados de chivo y una serie de delicias propias del lugar. Un grupo social que mantiene sus tradiciones vivas, lejos del mundo frenético, que se alimenta orgánicamente y deambula con respeto por la Tierra y sus recursos.
¿Qué de especial tienen que tener ellos para ser considerados como un impacto más? En aquella zona se protege el huemul -con justa razón por lo demás- se protege el ciprés de cordillera, y tantas especies más, pero qué sucede con la cultura humana? ¿Dónde los dejamos? El plan es pagar los terrenos a los dueños y reubicar a los inquilinos. Pero eso es sólo destinar gente a la pobreza de las ciudades, generar nuevos focos de empobrecimiento y romper un manantial de riqueza antropológica que abunda en Los Sauces.

Según los planes de reasentamiento encargados por el MOP a la consultora AMEC, hay una serie de apoyos para que todos ellos sean emprendedores y puedan ̈crecer ̈, pero el tema no es nosotros inculcarles nuestros valores ya bastante podridos de Capitalismo y exitismo, sino que dejar que ellos estén en su tierra, su lugar, el cual les pertenece.

Ellos son una atracción del entorno que debe cuidarse, respetarse, valorarse y enaltecerse. El aspecto social es justamente la bomba de tiempo para el Gobierno. Hay expertos para todo tipo de especies y así poder mitigar sus impactos, pero para nosotros, los humanos, las mitigaciones son meras transas entre destrucción y extractivismo desmedido a cambio de migajas para las comunidades, quienes absorben los daños más grandes que cada uno de éstos proyectos trae consigo.

El capitalismo haciendo “aguas”

Bienvenida la diversificación de la agricultura, mantengamos en el país y enviemos al resto del mundo productos de calidad. Generemos puestos de trabajos y reactivación económica. Bienvenida la energía si es obtenida con procesos sustentables que no dañen nuestros recursos, y el usuario paga menos mes a mes, pero consideremos el factor humano y social.
Hoy por hoy la ingeniería plantea ir de la mano con el aspecto social, y propone mejores opciones y de un mucho menor impacto, para los arcaicos embalses, los cuales, en el mundo desarrollado que aspiramos se destruye cada semana para reestablecer los cauces de los ríos. Son esos ríos los que necesitamos libres para inundar nuestros suelos de nutrientes, y son esos mismos ríos que sí necesitamos se ̈pierdan ̈ en el mar como dicen algunos… Es esa la cadena de vida que justamente nos hace especiales en el mundo. Sin ríos, y sin grupos humanos que vivan de él, simplemente no tenemos futuro.
Gente de Los Sauces como Don Quique, líder de muchos lugareños, su esposa Teresa; Jorge el arriero, Lorena la joven llena de pasión que logró salir de Los Sauces para estudiar Turismo y poder mostrar su belleza y volver a defenderlos como una Puma protege a sus cachorrros y tantos otros del lugar se preguntan día tras día qué hacer para ser considerados en la toma de decisiones que afecten su vida, presente y futuro.
Al parecer, el fantasma del Punilla seguirá rondando a medida que nuestro país crece y necesita crecer más, pero jamás veremos crecer las sólidas raíces de la última gran cultura arriera de la zona centro sur del país, y el Sauce junto al Ñuble, deberá seguir llorando.

Leave a Reply

Your email address will not be published.